17/12/14

La música nos hará libres

Foto de Marcos Molina
Nos encanta tocar el bombo. Es sencillo, suena siempre que le arreas con la maza. Es gregario; de motu propio solo hace ruido. En la vorágine de la orquesta pierde protagonismo, pero nunca te falla, siempre sabes a qué atenerte. No como esos instrumentos del demonio con teclas, con cuerdas, con miles de formas de hacer música con ellos. El mismo violín suena diferente en función del violinista o la orquesta en la que se integre. El bombo no, el bombo no defrauda.